La Constitución Española de 1978 se escribió en una ‘Logia Masónica’.

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Muchos no lo saben, pero la Constitución Española de 1978 se escribió en una Logia Masónica. La historia es la siguiente. Tras la celebración de las primeras elecciones democráticas de 1977, sólo dos meses después de la legalización del Partido Comunista, las nuevas Cortes Españolas adoptaron como tarea prioritaria la redacción de un texto constitucional, que ahora cumple 40 años de vigencia.

Siete masones son necesarios para forman una Logia Justa y perfecta, donde reina la tolerancia fraterna en la inevitable diversidad humana. Y siete fueron también los miembros designados como ‘padres de la Constitución’, que trabajaron durante meses para superar sus diferencias, que no eran pocas. Dejaron de hablar, como hacemos los masones en las Logias, de la política y la religión que dividen a los hombres, y se elevaron hacia los grandes principios en los que es posible el consenso fraterno.

Su calendario inicial de reuniones fue secreto, pero no pudieron evitar las filtraciones que interferían constantemente en la redacción del texto. Para aislarse totalmente del mundo exterior, al igual que hacemos los masones, buscaron un templo, situado en el Parador de Gredos. Jordi Solé Turá, uno de los siete, se refirió a él como “una pequeña habitación de escasa luz y espacio, lúgubre para los que no habíamos entrado nunca en ella”. En ese escenario aislado del ruido exterior, muy similar a los miles de templos masónicos que hay desperdigados por el mundo, trazaron una plancha conjunta que ha marcado, objetivamente, el mayor periodo democrático de la historia de España.

En 2003, mirando hacia aquellos encuentros en Gredos, los ‘padres de la Constitución’ escribieron que “la búsqueda de espacios de encuentro señoreados por la tolerancia” constituyen “la conciencia moral profunda” del plano que fueron capaces de trazar. Con independencia de sus eventuales deficiencias y el debate libre sobre su perfeccionamiento, es tiempo de recordar que la búsqueda de consensos fraternales entre seres humanos de buenas costumbres, honorables, leales y dignos en todos los aspectos es el camino que la Masonería propone recorrer, con o sin mandil