Muere Sean Connery, el hombre que pudo reinar.

Ha muerto Sean Connery, el coprotagonista de la mejor película que nunca se ha rodado sobre la Masonería: El hombre que pudo Reinar (1975). La última gran producción épica de John Huston relata la historia de Daniel Dravot (Sean Connery) y Peachy Carnehan (Michael Caine), dos maestros masones y suboficiales destacados en la India del Imperio Británico que se lanzan a la aventura de conquistar el inaccesible reino de Kafiristán para hacer fortuna. Al llegar, Dravot es tomado por un Dios descendiente de Alejandro Magno: porta un colgante con la escuadra y el compás, al igual que el griego 2.200 años atrás.

El argumento es un gran retrato, por un lado, de los fuertes lazos que existen entre los masones y, por otro, de las enseñanzas más profundas de la Masonería. Al comienzo de la cinta se retrata al Querido Hermano Rudyard Kipling (Christopher Plummer), autor del relato original en el que se inspira la película. Aunque su relación con Carnehan y Dravot no puede empezar peor, al reconocerse como masones se deshacen todos los prejuicios entre tres desconocidos y confían de manera inmediata los unos en los otros. A pesar de saber que son un par de buscavidas, son sus hermanos. Por eso, Kipling no tiene problema en dejarlos solos en su oficina para estudiar sus mapas de la región: “No revuelvan mucho y cierren al salir“, les dice.

La película es un cuento moral masónico que alerta sobre el orgullo, como peor enemigo del hombre: en vez de regresar a la India repleto de riquezas cuando tiene oportunidad, Dravot, afectado por el  poder y la gloria, se convence de ser realmente el hijo de Alejandro Magno. Cuando los sacerdotes descubren que sangra y no es un Dios, lo persiguen y lo matan. Ha muerto Sean Connery. Es tiempo de volver a ver la historia de Daniel Dravot

Fuente: El Oriente (Gran Logia de España).