Unamuno: “Muchos de los españoles más ilustrados fueron masones, en una España agazapada sobre su casticismo hueco, ramplón y paralizante”

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El periodista e historiador Miguel Ángel Malavía se ha embarcado en ‘Cómo decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ en el que da voz en el siglo XXI a uno de los grandes referentes filosóficos, literarios, intelectuales y morales de la España del siglo XX. Malavía, Premio de Periodismo Ángel Herrera Oria, ha pedido a 72 jueces, abogados, maestros, profesores universitarios, periodistas, fotógrafos, escritores, científicos, toreros, deportistas o misioneros que formulasen una pregunta a Unamuno. Uno de sus interlocutores es el Gran Maestro de la Gran Logia de España, que le pregunta por su visión sobre los principios y valores de la Masonería.

“Nunca fui masón y mi lucha fue mucho más allá, pues traté de encapsular la brisa del espíritu en una piel que se hiciera callo y cicatriz, alma encarnada y no etérea, pero eso no es óbice para que aplauda con todas mis fuerzas la base de fraternidad, cultura, moderación y progreso que siempre impulsaron las logias. Muchos de nuestros españoles más ilustrados fueron masones, lo que es bien significativo. Buena parte de ellos, fueron también quienes más sufrieron por esa utopía en una España agazapada sobre su casticismo hueco, ramplón y paralizante”, contesta el Unamuno al que Malavía devuelve a la vida en ‘Cómo decíamos ayer’

“Si alguna prevención tenía hacia vosotros, como era la del oscurantismo que siempre ha formado parte de vuestra esencia y en el que también vosotros os habéis atrincherado, aunque justificado en gran parte por la persecución sufrida, la estáis enterrando en los últimos tiempos. De un par de años hacia acá, al menos en España, estáis poco a poco saliendo del armario, como se dice ahora. Y, si no, ¿quién nos iba a decir a los españoles de mi época que los masones iban a publicar cada lunes una cosa llamada Newsletter y en la que cuentan con pelos y señales quiénes son y qué hacen…?”, añade en una referencia a El Oriente.

“Hacéis bien, os lo aseguro de corazón. Ni la mejor intención de todas puede cristalizar en un bien cuando actúa desde la oscuridad y el ocultamiento. Perseverad en vuestra base de fraternidad y que, desde esas aguas de paz, cada uno de vosotros nade hacia la idea o la fe que le haga temblar a su corazón. Porque, por ejemplo, igual que se puede ser masón y español, se puede ser español, masón… y católico. Al menos si dejáis atrás todos los velos. ¡Aire puro es vida plena!”, concluye.