‘La Gaceta’ instrumentaliza a la Masonería en su oposición a la Ley Celaá

En febrero de 2019 el Consejo de Ministros presentó un proyecto de ley para modificar la Ley Orgánica de Educación. 21 meses después, la ya conocida como ‘Ley Celaá’ ha sido aprobada por el Congreso y remitida al Senado para introducir cambios en el texto, en cuyo caso volvería al Congreso, o proceder a su aprobación definitiva. En este contexto, el diario digital ‘La Gaceta’ de la Fundación Disenso, entre cuyos patronos figuran destacados representantes de la formación política Vox, publicaba Ley Celaá y Educación para la Masonería, un artículo en el que, para defender su oposición frontal a la reforma planteada, se instrumentaliza a la Masonería para identificarla con la futura ley de educación. La Gran Logia de España percibe con preocupación que en un país como España, donde la Masonería ha sido duramente estigmatizada y perseguida por el régimen totalitario que precedió a nuestra actual democracia, se perpetúe el discurso de la masofobia entre quienes siguen utilizando el nombre de nuestra institución como sinónimo de todo aquello que detestan.

Si supera todos los trámites parlamentarios y entra en vigor, la denomina ‘Ley Celaá’ pasará a ser la octava norma educativa de la democracia. Si ‘La Gaceta’ quiere realmente saber lo que opinan los masones sobre la ‘Ley Celaá’ la respuesta es sencilla: cada masón de la Masonería Española tendrá una opinión particular sobre su contenido y la tolerante fraternidad que reina entre nosotros se verá reforzada por estas diferencias. Como Gran Logia de España, como institución, nuestra posición común sobre esta ley será inequívoca: nos merece la misma consideración que las siete leyes educativas anteriores. El profundo valor de las leyes aprobadas en democracia reside en su carácter positivo, que solo podrán alcanzar cuando su texto sea capaz de aglutinar los consensos exigidos entre los representantes de la soberanía popular para su aprobación. El deseo de la Masonería para todo país democrático en el que se asienta, referente a cualquier materia sobre la que se legisle, es que, en la búsqueda de esos consensos, cada ley reciba el mayor de los refrendos, base sobre la que se construye su estabilidad en el tiempo.